Maria Santallusia: «Tenemos que ser más valientes a la hora de crear y programar para niños»

04.09.2026

El próximo fin de semana, 12 y 13 de septiembre, La Romancera Teatre presenta La família que va vèncer la por en el SAT!, su nueva obra de títeres en la que las canciones tienen un peso preponderante y que trata sobre una familia y sobre cómo cada generación afronta sus miedos ante un desahucio inminente. Para hablar de dónde surge la semilla del espectáculo y de qué podremos encontrar en él, hemos hablado con Maria Santallusia, alma de la compañía.

Pregunta: ¿Cómo surgió la idea de hacer una obra para niños sobre fondos buitre y desahucios? ¿Cómo adaptáis una temática tan dura al público infantil?

Respuesta: La idea original del espectáculo la firmo yo, pero no nace únicamente de querer hablar de desahucios y ya está. Nace de la idea de hablar sobre una familia humilde y trabajadora y sobre el amor familiar. Tiene un punto autobiográfico, habla de cómo, a pesar de los problemas, podemos salir adelante y hacerlo, incluso, con una sonrisa.

Queríamos hablar de los miedos de esta familia, de los miedos intergeneracionales. El miedo de un niño pequeño que no se adapta a la escuela ni a sus compañeros, el miedo de una adolescente que crea un alter ego virtual para evadirse de lo que ocurre en casa, el miedo de los padres a no llegar a todo, el miedo de una abuela que ya no recuerda…

Pregunta: Y aparte de estos miedos individuales, ¿cuál sería el miedo común a todos ellos?

Respuesta: Aquí lo tuve claro: si hoy en día hablamos de una familia como la nuestra, humilde, trabajadora, que intenta sacar adelante un negocio de toda la vida en un barrio de una gran ciudad… ¿cuál sería su mayor miedo? Desgraciadamente, y mirando a nuestro alrededor, la respuesta fue clara: el miedo a perder la casa. El derecho a la vivienda es un tema con el que nos encontramos cada día, en los periódicos, en las redes, en la escalera de vecinos, en la escuela…

Pregunta: ¿Cómo adaptáis temas difíciles como este al público infantil?

Respuesta: Desde el principio tuve muy claro que el público al que va dirigido el espectáculo, que tiene la edad de mis hijos, ya puede entender toda la problemática que se plantea. Estamos hablando de niños y niñas a partir de 6 años y de sus familias.

Tendemos a pensar que el público familiar no puede gestionar determinadas tramas, o que debemos evitar hablar de según qué cosas, pero sé con certeza que, si confiamos en ellos, podemos llegar a sorprendernos de cómo los niños pueden llegar a comprender las situaciones que se plantean. Las criaturas saben perfectamente cómo está el mundo. De hecho, hicimos un pase escolar para probar la pieza, con niños de tercero y cuarto de primaria, y en el coloquio les preguntamos: «¿Sabéis qué es un desahucio? ¿Sabéis qué es un fondo buitre?». Y todos, todos a la vez, dijeron que sí. Todos sabían de qué estábamos hablando.

Empatizaron con la historia, aunque no fuera la suya. Y si en su clase o alguien conocido lo ha vivido, pues todavía más.

Creo que tenemos que ser un poco más valientes a la hora de crear y programar para niños: no debemos tener miedo de llevar al escenario temáticas consideradas de adultos. Son personitas en fase de crecimiento, están desarrollando su empatía, su amor hacia los demás, y entienden mucho más de lo que pensamos. Una temática, por muy dura que sea, pueden acogerla, debatirla, comprenderla y aprender de ella, como en la vida misma.

Pregunta: El trabajo con títeres ha sido habitual en La Romancera, y ahora adquiere un peso central en este nuevo espectáculo. ¿Qué os ha motivado a avanzar en esta dirección?

Respuesta: Los espectáculos de La Romancera Teatre siempre han tenido una vinculación con el mundo de los títeres y la música a partes iguales. Son disciplinas que me han acompañado durante toda mi trayectoria, pero esta vez hemos dado un salto. Los títeres, diseñados y creados por Martí Doy, son casi de tamaño real; la escenografía de Xavier Ferré es una estructura de obra bastante grande, de 4 metros por 4, y dentro de esta estructura todavía se conservan algunas de las habitaciones de la casa original de esta familia. Es como si vieras el esqueleto de lo que había sido su hogar y su bar, y los títeres tenían que estar proporcionados con la escenografía.

¿Y por qué contamos la historia con títeres? Pues no os quiero hacer demasiado spoiler, pero al principio vemos en escena a dos narradores, un chico y una chica, que nos explican en tercera persona qué ocurrió en esta casa, qué le pasó a la familia del Bar Manolo, y más adelante descubriremos el motivo por el que han querido compartirlo con el público, que participa en todo momento del espectáculo y se convertirá en el vecindario que expulsa a los buitres.

Pregunta: Háblanos de la colaboración con la compañía Gèminis. ¿Cómo os conocisteis y qué peso han tenido en la creación de este nuevo espectáculo?

Respuesta: En cada proyecto de La Romancera he escogido a personas con las que me ha apetecido crear, aprender y crecer como profesional. Porque para mí el proceso creativo tiene que ser un proceso de gozo y disfrute; si no, no me interesa. Siempre intento escoger muy bien a quién incorporo a mi barco por esta razón.

Esta manera de hacer las cosas me viene dada gracias a mi trayectoria con la compañía Egos Teatre, una cooperativa que formamos unos jovencitos que estudiábamos en el Institut del Teatre. Trabajábamos como un equipo creativo, en el que todos aportábamos al proyecto. Este trabajo realizado durante diecisiete años te marca, se queda impregnado en tu ADN, te diseña una hoja de ruta, unos parámetros, una ideología sobre cómo quieres hacer las cosas.

Al principio del proceso tenía clarísimo el equipo: quería hacer este espectáculo con Xavi Duch. Porque es amigo mío y, además, es un creador, actor y cantante enorme. La idea de incorporar a Pol Sanuy y Mireia Morera, de la compañía Gèminis, surgió simultáneamente por la admiración que siento por ellos, por su trayectoria y porque compartimos una misma manera de entender el mundo del teatro musical de creación.

Lo que hemos hecho con Pol, Mireia y Xavi es formar un equipo creativo. Hemos hecho muchas reuniones creativas, hemos ido compartiendo puntos de vista, nos hemos alimentado de las ideas, dejándolas volar; hemos hablado mucho de los personajes, hemos intentado entender cómo viviría cada uno de ellos esta situación del desahucio, qué les pasa, cuál podría ser la trama más allá de la definición del personaje.

Fuimos creando unos parámetros de escritura y una dramaturgia, una dirección… y ha sido un proceso muy productivo y divertido. Mireia Morera firma la música: la composición, los arreglos, la producción musical y las letras de las canciones. Al crear juntas hacíamos mesas de trabajo y debatíamos: cómo debe sonar esto, qué cantaría este personaje, qué diría, qué estilo, qué referentes tenemos…

Pol firma la dirección conjunta conmigo y aporta esa mirada joven de una compañía que también es de creación y de musical. Además, Pol y Mireia son de Sant Andreu, así que tiene todo el sentido que vengamos al SAT! a hacer este espectáculo.

Nosotros lo hemos llamado «acompañamiento artístico», pero realmente lo que hemos hecho es unir fuerzas para llevar al escenario un espectáculo musical de creación contemporánea, lleno de ternura, magia y de rigurosa actualidad.